Ni SEO, ni SEM, ni semen

Eyaculadores precoces de ideas, pastilleros de la Viagra 2.0, amantes del bondage estadístico y el látigo de las cifras, hoy no os quiero.

Me habéis cansado con el exceso de número y la falta de inquietudes. Me he pasado al contenido de valor. ¡Sí, oooh, síí nene! A valorarme y a valorarles, a ellos, los demás. El resto de ese “pecaminoso” mundo que ajeno a vuestras reglas vitales cree encontrar la información más certera en sus primeras búsquedas.

Y vosotros, protegidos por la todopoderosa arácnida y tras el escudo de las pantallas, seguro que pensáis; “pobres insensatos, incultos  y apócrifes del dios Google, jamás encontraréis lo que realmente buscáis”. Y a decir verdad, no os falta razón, jamás lo harán o lo haremos. Pero como nunca me ha gustado sentirme culpable, hoy desde este blog con 1 visita diaria, que es la mía, me levanto en armas, simulo al Coronel Tejero y disparo soflamas revolucionarias al cielo digital.

Voy a seguir escribiendo, ideando y gestando todo lo que me venga en mente sin preocuparme de las “keywords”, la amplitud del texto o de la araña de Google. Me comprometo a seguier siendo el Manolo y Benito de las chapuzas blogueras y digitales.

Pienso escribir sin filtros, ni reglas (excepto las de la RAE y el buen gusto) que menos. Y cuando trabaje para un medio, oh cuando trabaje para un medio… Me disfrazaré de un teólogo de lo digital, cargado de principios y reglas y volveré a ser uno más. Porque en el fondo me gusta. ¿Por qué a quién no le gustan las abultadas estadísticas? ¿Por qué quién no es bipolar? Y cuando lo es, se siente bien.

Pues lo dicho, hoy me tocaba ser un lumbreras y antisistema y creo que lo he conseguido. Un título muy SEO para un texto contrario. Porque de vez en cuando a todos nos gusta saber de qué color es el cable que hay que cortar. Y hoy yo lo he conseguido.

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Unas piñas por San Valentín

Del amor al odio hay un paso o eso dicen los sentimentales con hemorroides a los que un día su “sano” corazón dejaron hecho trizas. Y es que tiempo atrás, curaban sus maltrechos corazones a golpe de copazos sobre la barra de cualquier bar y ahora han convertido nuestro timeline de Facebook en una suerte de desgracias y frases llenas de diarrea emocional. Pero no es momento de hurgar en la herida y menos en vísperas del día del “love y los besis”, las mariposas en el estómago, los bombones rancios de gasolinera y las frases de Mr.Wonderful. Así que me he querido unir a esta fiesta pero de modo particular, regalando mis líneas a todos los “singles around the world” enamorados de la violencia.

Un guiño a ti y tu lado oscuro, pequeño Batman. Una caricia de ascensor lasciva a todos esos y esas dementes de cuello blanco que disfrutan con cada fotograma del Club de la Lucha. Una mirada pícara a aquellos que simplemente con el papel de Christian Bale en American Physco aplacan sus pasiones más oscuras. Por eso y sin más dilación doy paso a la fiesta de los golpes. ¿Por qué a quién no le gusta disfrutar de una buena ensalada de puñetazos de vez en cuando? Y como soy joven y en Hispania no se estila, ni es “trendy”, lo del amor patrio, propongo un viaje por el resto de Europa. Primero a la cuna de los espaguetis y después a la isla Esmeralda.

Ciao Italy, che bello cantare, sognare, volare… ¿Dónde quedaron las románticas baladas italianas? ¡Quizás desaparecieron! O quizás Berlusconi decidió maniatarlas y encerrarlas en alguna de sus pecaminosas mansiones. Y de este modo, presentar una Italia libre, limpia, de ustedes… ¡¡Viva la nueva Italia!! Pero la historia pesa, Silvio, y los bibliotecarios de lo trágico siempre están al acecho para recordarnos y recordarte el pasado violento y más oscuro de il tuo popolo. Quizás la mafia ya no sea tan “mainstream” y de ahí que los YouTubers se hayan lanzado a viralizar otras tradiciones sanguinarias.

Il Calcio Storico. Una mezcla de rugby, fútbol y violencia exacerbada para demostrar que el amor pasional a un barrio, a una ciudad y a unos colores no está reñido con romper mandíbulas, patear vecinos y disfrutar del amor fraternal mientras te juegas el tipo. Una tradición que data del S XVI y que reproduce fidedignamente la fusión entre amor y odio al son de los golpes. ¡Bravo, bravísimo!

¿Puede haber algo más bonito? Pues si giramos la cabeza y apuntamos bien con el catalejos podremos divisar una gran fiesta; con cerveza negra, tréboles de cuatro hojas y música en directo en sus calles y “pubs”. ¿Sabes dónde estoy? En el pueblo rebelde y más acogedor que a título personal he tenido la suerte de conocer. IRELAND. Una tradición de lucha fuertemente arraigada entre los suyos, unas fronteras gastadas y recias de tanto pelear y una población castigada a la emigración durante décadas. Ese cóctel hace de este territorio una cuna de violencia pasional como expresión de su amor propio.

A día de hoy su máximo representante es Conor McGregor. Un fiel reflejo del sentimiento nacional. Un tipo venido de la nada, que a fuerza de golpes se ha hecho un sitio en la tierra prometida U-S-A.  Pero mientras él hace fortuna, en la tierra del comandante Trump, en su querida isla continúa el noble arte del Bare Nuckle (nudillos desnudos). Ni guantes, ni protecciones, ni demasiadas reglas salvo las de cualquier noble peleador.

Una “estupenda” forma de demostrar el amor a las tradiciones, solventar los hastíos del día a día y todo intercambiando dinamita con los puños.  Puede que el dinero y las apuestas estén manchado el amor por la batalla pero, oye, nunca está de más alimentar la llama  de las pasiones con unos cuantos billetes verdes. ¿O no? ¿O es que San Valentín no es una estrategia comercial comercial para avivar el amor pasando por caja? 

Hasta aquí mi reflexión no sin antes desear un feliz día del amor a tod@s. Incluyéndome a mi, que también me hace falta.

Siempre tuyo Roca

¡Hoy soy tan feliz! Años de lucha, de explicaciones y mentiras incómodas, de encender el grifo del lavamanos cuando no hacia falta, se acabaron. ¿Y gracias a quién? A ti, sólo a ti, Roca.

Puede que para muchos mozalbetes de mi edad tú, Roca, no signifiques lo mismo que para las generaciones que peinan canas, cansadas de trabajar. Los de la arruga en la frente siempre consideraron tu “trono” como símbolo de poderío y riqueza de aquel que lo ostentaba. 

Pero hoy, al son de las trompetas celestiales y del tambor rociero, todo ha cambiado. Roca vuelve y volverá al lugar de los dioses del que un día, las masas, le obligaron a marchar. A la cúspide de los baños, al cielo de los vaters del que nunca debiste salir.

¿Y por qué? El culpable se llama o le han apodado “In Wash”. Un ente, sin forma, que existió en mi cabeza desde mi época más colegial y que ahora es una realidad. Un váter, perdón, él váter, que además de cumplir con su función primaria, lanza uno, dos o cuantos chorros de agua pueda hacia tu parte más noble. Sí, por fin, todo vuelve a la pulcritud del principio y queda limpio como una mañana de primavera.

¿No estarás horrorizado, verdad? En el viejo continente y para ser exactos en la zona mediterránea llevamos años de ventaja respecto a los demás. Y es que, los más tradicionales nunca entendimos aquello de irnos sin hacer una parada en el “pit lane” del bidé. Pero, ahora, nos sentimos libres y orgullosos. Este avance en I+D nos abre la puerta de la celda de nuestra timidez para aullar a los cuatro vientos que somos #trendy. Que el agua siempre paseó por nuestro trasero y que ahora todos queréis ser partícipes de nuestro higiénico ritual.

Así que desde aquí, “loquemesalgadelblog” y nunca mejor dicho, colmado de alegría, solo puedo dar las gracias y aupar a Roca al lugar de donde jamás debió ser des-trona-do.

 

¿Es la publicidad efectiva?

Hace solo unas horas hemos tenido el privilegio de vivir el evento deportivo y publicitario de 2017, la SuperBowl. Un tridente de patriotismo, deporte de contacto y marcas con los dientes afilados. Además, y por si no quedaban elementos virales en esta fórmula, le han añadido a Lady Gaga, bajando desde el cielo cual gaviota albina, y dejando un espectáculo para los “anales” de la historia.

Americanos, americanas (que no chaquetas) y gentes del otro lado del muro, 111 millones de personas, han pulsado el botón de stop en sus vidas y sus “quereseres” diarios  para sentarse frente al viejo amigo, el televisor, en busca de ocio y diversión. ¿Del deporte? No del todo, a los datos me remito cuando “presuntamente” hay una mayoría de espectadores que esperan impacientes ese anuncio de Doritos, Mercedes o Budweiser que les de conversación para una semana.

¡Imagínate! El gremio de publicistas ascendido a los cielos y en boca de todos durante unos días o quizás semanas. Una ilusión óptica para todos los que nos dedicamos a esto de volver a ser los Mad Men en versión 2.0.

Pero, he aquí el problema. Levantada la caja del hedonismo muchos han olvidado hacer y crear anuncios “efectivos” y han optado por lucir palmito en su semana de las oportunidades. Y todo ello sin contar las inversiones millonarias de cada spot publicitario. ¿Culpa solo de las mentes creativas y sus esbirros? Lo dudo, digamos que de la corriente, de las terribles tradiciones que se convierten en leyes y de la necesidad de estar en la onda.

Y mis grandes preguntas, que espero alguien me responda, son: ¿Es la publicidad efectiva en un evento como la SuperBowl? ¿Es hora de romper “muros”hacia nuevas fórmulas creativas? ¿Se han convertido las marcas en guardianes de la nación y sus intereses y han olvidado al producto?